miércoles, 26 de marzo de 2014

erguínme

 -que quiere decir `me levanté´-

Laura,

parece que la primavera ya ha llegado a Madrid. Menos mal, el frío polar ha hecho que hasta los pingüinos se congelasen...Pero no es sólo el tiempo, también es la gente; parece que todo el mundo está ahora como más predispuesto a las cosas buenas, supongo que será lo normal. Al fin y al cabo, no es solo la piel lo que templa el sol.

El calor ha hecho que se (te) suavice la tensión, tu tensión, y que todo se haya vuelto un poco menos racional. Pero eso es bueno. Y necesario, sobre todo necesario. Recuérdalo, porque es importante, porque por unos meses, esa electricidad te dominó por completo -todos los días, todas las horas, como una carga que no paraba de apretarte el esternón-. Estabas nerviosa, y mucho. Electricidad en tu cuerpo y en tus dinámicas vitales. Una intensidad de mil amperios, y la idea de unas tijeras tatuadas en el brazo que con cada minuto sentías más tuyas, más reales. Luego vendría la idea del ornitorrinco...al final es siempre lo mismo, un ser que no se adecúa a ninguna categoría, pero es que es lógico, nunca son suficientes. Como sus besos...

La vuelta a la vida académica, a la presión de los exámenes, a las altas expectativas, la imparable embestida del arte en tu vida, el síndrome postvacacional, el hecho de estar lejos del mar -siempre te encantó pegar la espalda al muro de roca enfrente del mar en los primeros días de calor, y quedarte en paz oliendo el salitre- , la sensación de tenerles lejos, a él, a ella, y los constantes pensamientos sobre lo que sería de vosotros, de nosotros, en un futuro cercano y lejano a la vez,  erizaron tus nervios, y te pusieron en alerta de forma demasiado constante. Como una lechuza blanca. Si, justo como eso. Como una lechuza blanca y cachorra, que ni siquiera de noche se evadía con Morfeo

Por esto, sé consciente solo de la ilusión y de los momentos buenos que vinieron después, para que actúen como catalizadores de más cosas buenas e intensas en tu vida de ahora. Siempre habrá gente que aún no conozcas, no lugares en los que solo fuiste, y serás, una persona más de la masa, en los que la individualidad quede en entredicho, pero también ha habido gente que te ha aportado todo lo que necesitabas solo con unas palabras especiales, y momentos en que la intensidad ha llegado a sitios espectaculares. Han sido meses de trabajo, de energía, de implicación. Y lo que te quedará aún por demostrar, Laura; Madrid en realidad no ha hecho más que empezar.

A mi me parece que es este el momento idóneo para los actos poéticos. Como explicó el fascinante Jodorowsky en su manual de Psicomagia -y a raíz de la futurista idea de Marinetti de que la poesía es un acto-, son éstas interpretaciones, actuaciones, que responden a los deseos más profundos del individuo. Asi, partiendo de ideas revolucionarias, como la de no seguir siempre una rígida línea recta en nuestra vida, recuerda que los actos ayudan a exteriorizar este sentimiento,o cualquier otro , dándoles una forma particular que hace que sea más pausible el hecho de conseguir realizarlos. Hay quién dirá que es necesario una figura casi chamánica,  como un gurú de los actos, otros dirán que son chorradas...yo por mi parte, he decidido creer en ellos, e interesarme por la dinámica de este fascinante autor, que creí odiar mucho cuando vi su Fando y Lis, hace ya algunos años...ingenua Laura, ese odio que tú pensabas era en realidad falta de entendimiento. Pero para comprender siempre se está a tiempo, no?

Carlos Castaneda fue quién le hizo saltar la inquietud a Jodorowsky. O al menos quién actuó como precedente de la psicomagia. Un personaje peculiar, al que aún no me veo capaz de enfrentarme. Creo que aún me faltan unos años de lectura y descubrimiento para poder sumergirme en este autor sin desesperarme. Pero eso es algo que, al menos a tus 22 años, Laura, aún te sucedía con Tarkovski, Wajda,o Béla Tarr. Tiempo al tiempo, y un libro siempre cerca de la cama.

Ahora, es el hastío primaveral el que maneja la situación, él, que es como la cordura, como una abeja, como una ráfaga de aire. Te sorprende cuando menos te lo esperas, y entonces ya es tarde, te ha dado de pleno.

Hasta aquí por hoy, chica que fluye,

te abraza,
lau

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