Laura,
sabrás que he creado este blog con la intención de hacer una especie de diario de mi vida de ahora, en Madrid, estudiando, trabajando, visitando y especialmente descubriendo,y descubriéndote, en lo más profundo de tí misma, para que obviarlo...Tengo veintidós años y muchos planes por delante, y no quiero que nada se me pase por alto; para que no se me olviden las cosas que aprendo, las que veo, las que leo, pero sobre todo, las que pienso y siento.
Es fundamental también que esto (te) sirva como archivo, para que, cuando en diez años, hayas sobrepasado los treinta, puedas volver a sentir las emociones de la postadolescencia releyendo (estas banalidades) que fueron (y son) hoy tu día a día...la laura de treinta años, suena horrible, debo confesarte a mí lo que me gustaban eran los diecinueve, pero entonces quizás ya sea tarde para disfrutar como hacías ...
No se dónde ni cómo estarás en ese momento, pero para entonces quiero tener la certeza de que la laura de veintidós haya actuado como si fuese un filtro total, dejando pasar y plasmando aquí las cosas llamativas de esa nueva experiencia que está viviendo en la capital, ¡que no se diga que no lo ha intentado!
Debo confesarte (y confieso) dos cosas más antes de acabar con esto por hoy:
-que si he creado este blog, ha sido por una exigencia académica, para las fascinantes Tendencias Literarias, pero que si bien lo del blog era obligatorio, su forma y estructura no tanto, por lo que me decidí a hacerlo en forma epistolar, para tí, de mí. La misma persona, sí, pero son dos etapas, así que casi podría decirte que son, que somos, que seremos, dos personas también...Es un poco complejo, y ni siquiera se sí al final de estos meses habrás tenido la capacidad suficiente como para llevar esto a cabo sin que parezca el delirio de una mente enferma. Pero sé que lo habrás intentado, porque otra cosa no, pero cabezota sé que eres un rato.
-que si he hecho este blog con esta forma de autocarta a tí, laura, ha sido porque recuerdo haber mantenido hace ya unos cuantos años, cuando estudiaba (y abandonaba) Fisioterapia , una conversación con María en la que, hablando de un episodio de una conocida serie de televisión, dos de los protagonistas hablaban de esto, de una carta que se habían escrito a sí mismos, para enterrarla y encontrarla diez años más tarde, y saber si se había cumplido o no todo lo que en ella habían puesto. Recientemente, me acordé de esta conversación, se lo dije a María, mi estupenda amiga de Fisioterapia (no habrá llovido ni nada...), y la marée de nuevo con lo desinteresadas que fuimos por no haberlo llevado a cabo entonces, y haber escrito (hace ya cuatro años) la carta a nuestro alterego futuro. Desgraciadamente y contra todo pronóstico, ella me dijo que claro que lo había hecho, que pensaba que yo también, que su carta ya estaba más que escrita y enterrada entre cajones, aunque ya no sabía muy bien dónde buscarla. Entonces fue cuando en clase me mandaron hacer un blog, e hilando pensamientos, me pareció una bonita forma de redimirme por estos años de dejadez y hacer no una carta sola, sino toda una serie de ellas, para explicarte a tí misma cómo es que eres cómo eres. Porque igual luego no te acuerdas. Y no queremos que eso suceda.
Cuidate,
te abraza,
lau
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