Laura,
solo ellas -las imágenes- tienen capacidad de síntesis. Tú no sabes, no puedes resumir -presumes-.
Pero ellas sí. Plath, Mistral, Miguel, Vilariño o Medel. O Safo. O Bachmann. Ellas lo sabían, lo sabían hace ya muchos años.
Pero tu estantería aún no ha aprendido lo que es la poesía, debes sumergir la cabeza. Ahogarte. Para luego salir. Y tomar aire, e intensificar las ganas. Tanto por descubrir, tan poco tiempo...
Como Rosalía de Castro, cuando se despidió de los regatos pequenos. Ella tuvo que irse, decir adiós. Tristeza que luego fue tormento que luego fue melancolía, la negra sombra que me asombra, como solía cantar ella.
Hoy, el sol por la ventana, la cama medio hecha, la mesa llena de papeles, la botella vacía. El resto, más destartalado, incluso. El aire, que ya no te da en la cara, no se apiada, a veces suena como a marítimo. A veces huele como a sal. Pero eso es solo porque antes lo tenías cerca, porque lo tuviste. Luego, lo echaste de menos. Pero conocerlo siempre fue primero. Al principio, conocerlo, eso siempre va primero. Que duro pensarlo, si no les hubieses hablado, si no les hubieses sonreído, ahora qué? Serían nada. Nada para ti, mucho para el resto. Una duda correosa, una verdad incómoda. Y las uñas descascarilladas, y la contaminación cada vez más palpable.
La gente se echaba las manos a la cabeza, pero era solo para arreglarse el pelo. Los aspersores funcionaban incluso cuando había sequía -luego, la ley lo prohibió, pero no faltó quién se quejaba-. Siempre te faltaban las palabras, siempre te faltaban cuando más las necesitabas. Los guiones no son nada si no tienes nada qué meter en ellos. Porque a ti te gustaban las historias que hablaban de lo de dentro, de las cosas que no se pueden guardar, o almacenar en botes. Algunos lo hacen, pero el cristal estallará pronto, son cosas densas, no se pueden tener mucho tiempo en cautiverio. Se estropean y te estropean. Y a ti, te pasará lo mismo, Laura?
Es difícil, al final, una cama grande no es más que muchas más cosas que perder. No. Es muchas más cosas que aceptar. Si. Es muchas más cosas que aprender. No. Es compartir y querer. Si. Y querer y confiar. No. Y sí aceptar y no crecer y no creer. Y al final de todo, es madurar.
O es inmadurar.
Tú fluye, no dejes de avanzar. Espera y verás, el espectáculo debe continuar.
lau
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