domingo, 18 de mayo de 2014

vendínme



(que quiere decir, `me vendí)

Laura,
Hoy, Lara volvió a hacer de las suyas.  
Cuando te leo es como si te escuchase, te dijo Sara, la dulce Sara, al respecto de lo que escribiste sobre Lara. Lara fue el transfondo, escribiste sobre ella, una historia triste pero hasta cierto punto verdadera. Sobre la amistad que tuvisteis -hace ya años que se perdió-, sobre lo ilógico de su carácter, y sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo que había brotado hace mucho y que, por aquel entonces, solo intuiste ligeramente; luego, la asolaría completamente. Un alma rebelde e inconsciente a partes iguales, pobre Lara! Luego te enterarías de que se desmadró, pero eso ya es otra historia.

La mirada crea el objeto, nos repetían una y otra vez en Narrativa. Tú cosificaste al objeto, la miraste y la inmaterializaste, funciona así. Tanto da que sea a través de una cámara o a través de unas palabras escritas al azar, casi con desidia, el resultado siempre remite a la persona que miró, y que, por ese momento solo, quizás, lo tuvo claro.

Las hojas se acumulan en tu mesa, pero tú ya no esperas nada. Ni un cambio. O si? La gente puede cambiar? Cuántas veces te habrás preguntado sobre esto en las últimas semanas? Cuántas? Con cada cual, más incertidumbre, relación directamente proporcional, cómo te acordabas de esos -primeros- principios,  los matemáticos y los no tanto. Luego entendiste que la ciencia no era lo tuyo, sino las letras, y mira que poco insustanciales son. Te llenaba cuando lo escribiste, pero, te cambió? Te hizo reflexionar?

A estas alturas, la corriente es demasiado fuerte. Y dejarse llevar, como diría Morla, suena demasiado bien.

Tu mirada me hace grande, dulzura.Que a las duras y a las maduras, el viento sople a tu favor. 
O ubícate de forma tal que te beneficie, pues el cuerpo es débil y la fuerza, bruta. Y el alma irascible, y el corazón, sensible. 

Fluye, ve hacia arriba, como el aire caliente, como el cuerpo; busca tu corporalidad ascendente y cuando estés arriba, acuérdate de mí. 

Te abraza, te estima,
lau

martes, 13 de mayo de 2014

espínme


(que quiere decir ´me desnudé)

Laura,
ser y estar son dos cosas muy diferentes. Tu alter ego del pasado - pasado éste presentificado, como se empeñan en llamar al que tiene lugar en el acto cinematográfico- estuvo, tú ahora en tu cotidianeidad, eres, pero no estás. Estuviste. ¿Y solo eres cuando llegas a descubrirte de verdad, cuando te quitas todas tus máscaras y sales adelante? ¿O la superficie eres tú, y luego va lo de dentro? (Te oí murmullar al decirlo.)

Cuántas personas desnudan su alma día a día!? (O una o ninguna, no más medias tintas.) Cuando cuentan sus secretos más íntimos, cuando pervierten su integridad, cuándo reconocen que no tienen los corazones blancos...en el fondo, es valor? Ranz lo hizo,en la novela de Marías, y vaya...si sobrevivió o no a lo que el destino le tenía preparado no lo sé, pero al menos salió adelante. Porque parece ser que los crímenes prescriben. Quizás a los veinte años, o cuando la gente implicada ya no se acuerda, cuando dejan de tener claro si ocurrió de verdad o fue solo un sueño más -quizás demasiado vívido, quizás soñado despierto-.

Clamar verdades, anunciar lo inanunciable. Vociferar a los cuatro vientos. De noche, en una soledad que te propician sin querer, es por costumbre. En una mano, lo íntegro, en la otra, lo negro. Y la verdad mantenida a buen recaudo con un tope de sangre. El mar, agitado. Como tú,como tu risa, y el vaivén de las manos, las de las caricias, las que deliraron. Pero, qué es la verdad? La otra noche cuándo fue? La otra noche volvías a casa, la otra noche volviste a pensarlo. La otra noche fuiste a la Cineteca, y allí, Jonas Mekas se desnudó ante tí. Te abrió su alma y se mostró tal como era. Jonas Mekas es un director de cine. Te gustaba porque experimentaba, y porque no tenia nada que ocultar. O al menos lo parecía, cuando mostraba a su familia; filmando y montando y reviviendo-esto por segunda vez- la evolución genealogica en analógico. Mekas te dejó sin palabras. Aunque primero pensaste que suerte, fue el primero en hacerlo, luego todo se llamaría copia. De su estilo, del videomontaje. Uno de los primeros videomakers, pero también fue tras las huellas de otro. Quizás Warhol, quizás Gance, o las Nuevas Olas, o se inspiró solo en el otoño, cuando las hojas muertas se caen, y los colores se atenúan, se temperan, y luego otros nuevos salen, y otras hojas. Colores nuevos, vidas nuevas, parece clamar. Él también clama, las películas también claman. Son de un autor, es su expresión. En Japón se hacían sepuku, en NY rodaban películas. Todo tiene que ver con cómo expresan su delirio.

Hay quien se desnuda de verdad. En el sentido físico. En el literal. Exhibición del cuerpo como forma de trangresión, o es más bien algo que acompaña al sentido del deber? Hago esto porque debo. Lo otro porque me obligan. Pero para que me salgan las cuentas, luego cuelgo un cadáver exquisito en Carretas, y ya con eso saldo mi deuda, y me puedo dar por satisfecha. Es así el cómputo? A veces me gustaría. Por las tres cosas que hoy me han salido mal, tres actos poéticos que perviertan mi rutina de mañana, seguro que así los asuntos ya salen rodados. Como los cantos, como las odas, las alegorías y todo eso. Pero en realidad hablabas de los cantos rodados, los rolling stones y todo eso. Un poco de polvo, uniformidad en masa, color gris opaco, y ya lo tienes, eres otro más de los cantos rodados de esta strada. Al fin y al cabo, no conformas el camino? El de otros? Es como en aquel corto de animación, no recuerdo el título, en el que un hombre se despierta y los objetos cotidianos son en realidad personas: uno es el perchero, otro es la banqueta, se apoya en otro individuo para desayunar. La ciudad de ese mundo animado funciona así, y al final, no nos sorprendemos cuando descubrimos que su trabajo no es otro que servir de alfombra a alguien de rango mayor. Es asi, porque en realidad, estamos un poco condenados a servir a otros, para que se limpien los pies encima de nosotros, y nos aplasten y nos ensucien y manchen nuestra integridad.
 La perseverancia puede que aquí valga, pero la gente sigue muriéndose de hambre en un mundo civilizado.

Y otros ganan y ganan y vuelven a ganar, y el mundo sin embargo pierde, cada día derrama una lágrima, el dia que derrame la última tendremos que asustarnos de veras, porque entonces la humanidad habrá acabado de joderse. Y si, esto último lo dices con conocimiento de causa, porque recordarás perfectamente que era tu segunda frase favorita de Cien años de soledad.
La primera, la que hablaba de la humedad, y de los peces, empezaba con Llovió cuatro años, once meses y dos días, para luego atinar afirmando que la lluvia lo trastornaba todo, y las máquinas más áridas echaban flores por entre los engranajes si no se les aceitaba cada tres días,y se oxidaban los hilos de los brocados y le nacían algas de azafrán a la ropa mojada. La atmósfera era tan húmeda que los peces hubieran podido entrar por las puertas y salir por las ventanas, navegando en el aire de los aposentos. 

Y luego la de la humanidad, la que decía el librero catalán de Macondo, que tenía un humor un poco de perros pero enseñaba cultura a los hijos de Aureliano como nadie. El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.  
Pero esto es solo lo que está por suceder, y dicen que da mala suerte hacer falsos presagios.

Que no te arrebaten las ganas, pequeña, pues -ya que estamos de remember- lo milagroso es que -aún-  seas capaz de pensar.

eleau




lunes, 12 de mayo de 2014

molleime

(que quiere decir ´me mojé´)

Laura,
te han mojado el corazón, sí te lo han mojado. Tú estabas fuera y no llegaste a enterarte, pero te cubrió la tormenta y la noche fue negra. Y el corazón en un puño, y la boca, en la tierra. Tú suplicaste a la revolución, tú quisiste desafío, tú volviste, y te atrincheraste, y aún estás. Ahí, viendo pasar las hormigas, cuántos años ya?
Como pez en la enagua, con la astucia de un zorro, te movías sin saberlo.
Tu arena, tu batalla.Me coartabas, me acorralabas, me llenabas de suciedad. ¿Cómo pensar en mañana cuando estás tan presente? Quería bailar, pero me fallaron las piernas. Luego, quise subir, pero las ganas se me vinieron abajo, y con ellas el cuerpo, el cuerpo, el del delito que tan recurrente fue, el que me servía para hablarte cuando las palabras no servían ya para nada, non serviam.


Estremecimientos.

Te abraza con amor,
lau

sábado, 3 de mayo de 2014

afogueíme

(que quiere decir `me ahogué)

Laura,

solo ellas -las imágenes- tienen capacidad de síntesis. Tú no sabes, no puedes resumir -presumes-.
Pero ellas sí. Plath, Mistral, Miguel, Vilariño o Medel. O Safo. O Bachmann. Ellas lo sabían, lo sabían hace ya muchos años.
Pero tu estantería aún no ha aprendido lo que es la poesía, debes sumergir la cabeza. Ahogarte. Para luego salir. Y tomar aire,  e intensificar las ganas. Tanto por descubrir, tan poco tiempo...
Como Rosalía de Castro, cuando se despidió de los regatos pequenos. Ella tuvo que irse, decir adiós. Tristeza que luego fue tormento que luego fue melancolía, la negra sombra que me asombra, como solía cantar ella. 
Hoy, el sol por la ventana, la cama medio hecha, la mesa llena de papeles, la botella vacía. El resto, más destartalado, incluso. El aire, que ya no te da en la cara, no se apiada, a veces suena como a marítimo. A veces huele como a sal. Pero eso es solo porque antes lo tenías cerca, porque lo tuviste. Luego, lo echaste de menos. Pero conocerlo siempre fue primero. Al principio, conocerlo, eso siempre va primero. Que duro pensarlo, si no les hubieses hablado, si no les hubieses sonreído, ahora qué? Serían nada. Nada para ti, mucho para el resto. Una duda correosa, una verdad incómoda. Y las uñas descascarilladas, y la contaminación cada vez más palpable. 
La gente se echaba las manos a la cabeza, pero era solo para arreglarse el pelo. Los aspersores funcionaban incluso cuando había sequía -luego, la ley lo prohibió, pero no faltó quién se quejaba-. Siempre te faltaban las palabras, siempre te faltaban cuando más las necesitabas. Los guiones no son nada si no tienes nada qué meter en ellos. Porque a ti te gustaban las historias que hablaban de lo de dentro, de las cosas que no se pueden guardar, o almacenar en botes. Algunos lo hacen, pero el cristal estallará pronto, son cosas densas, no se pueden tener mucho tiempo en cautiverio. Se estropean y te estropean. Y a ti, te pasará lo mismo, Laura? 
Es difícil, al final, una cama grande no es más que muchas más cosas que perder. No. Es muchas más cosas que aceptar. Si. Es muchas más cosas que aprender. No. Es compartir y querer. Si. Y querer y confiar. No. Y sí aceptar y no crecer y no creer. Y al final de todo, es madurar. 

O es inmadurar.

Tú fluye, no dejes de avanzar. Espera y verás, el espectáculo debe continuar.

lau